Por eso he pensado que el Algarrobo de la manzana de enfrente sabe lo que escondo tras mi mirada. El Algarrobo es un grandullón gordo de los que se pueden catalogar como fuertes, calvo de los que no se rapan y con unas manos que te podrían volver la cara de un bofetón. Me recuerda a Álvaro de Luna cuando interpretó el papel del Algarrobo en Curro Jiménez. Me atrae su hombría, su robustez, su aspecto rural y su culo que vi una vez desde mi ventana, un mediodía que bajó a la calle en pantalón corto y chanclas y se puso a cuatro patas para atrapar un canario que se escondía bajo un coche.
Lo malo de que los hombres que observas te descubran es que suelen invertir la situación, de modo que pasas a ser tú el acosado probando tu propia medicina. Son ellos los que mantienen la mirada cuando pasan a tu lado, son ellos a quienes adviertes observándote con sus ojos acusadores desde la ventana, desde los mostradores de las tiendas, desde las mesas de las bibliotecas, por los pasillos de la facultad... Por eso el Algarrobo me mira cuando coincidimos en la calle, aparcando nuestros respectivos coches, o al pasar frente a su portal cuando sale a fumar con esa actitud hierática, de pie, fijo como un enorme tótem que sólo tuviera vida en los ojos. De pronto su olor a macho me asustaba, me daban miedo sus manos gigantes que otrora tanto me hubiese gustado sentir sobre mí.
El otro día coincidimos entre las calles del Mercadona, ambos solos, nos miramos. Pasados unos minutos, al girar tras el último están en dirección a la caja, lo vi acercándose con su cesta dispuesto a pagar. Llegaría primero el que aligerase el paso, y yo preferí ser el que le mirase al otro la espalda, en la cola. Sin embargo, en el último momento, antes de incorporarse a la fila de pagadores, el Algarrobo se detuvo, se giró y, con una sonrisa, trató de cederme el paso. Educadamente, rechacé su inopinado y revelador ofrecimiento.
Desde entonces pienso que estaba totalmente equivocado con el Algarrobo y que mi anécdota con él puede englobarse en ese ínfimo porcentaje de ocasiones en las que se acierta con una mirada...
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